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D 21-11-2004 YA TENÉIS A VUESTRA DISPOSICIÒN EL CUENTAKILÓMETROS DE SARAJEVO

EL CUENTAKILOMETROS SARAJEVO (5-8 Noviembre 2004)

Bueno, de nuevo con tod@s vosotros para contaros lo que nos aconteció en este nuevo viaje por Europa, esta vez a una ciudad que nunca antes habíamos visitado (Sarajevo) y que creo que todos nosotros no sabíamos muy bien como estaba y que nos íbamos a encontrar allí.

Todo comienza en la madrugada del viernes día 5:

A la 01:00 de la madrugada en la rotonda del Auditorio (punto de partida y de llegada de todos nuestros viajes) con caras de sueño, y más ganas de coger una almohada que de meterse en el autobús que nos llevaría a Barajas de mano de nuestro chófer, Tomé.

Una vez ubicado todo el mundo y habiendo comprobado que todos los expedicionarios llevaban su pasaporte (esta vez no valía con el DNI, como alguna vez ha pasado) ponemos rumbo a Madrid con un ojo atendiendo a la película que llevábamos puesta en el DVD (Time Line) y otro a medio cerrar, fruto de lo intempestivo de la hora de salida.

Tras casi 4 horas de trayecto, a las 04:45 hrs. Tomé nos dejaba a las puertas de la Terminal 2 del Aeropuerto de Madrid Barajas, donde debíamos cumplir con los trámites de facturar las maletas, etc, etc.

Hasta las 05:15 hrs. todos los mostradores de Spanair permanecieron desiertos, hasta que apareció un personaje clave a partir de ese momento y que no olvidaré en mucho tiempo. De nombre Rubén y apellido que empieza por la letra G (entenderéis que no cite su nombre completo) allí se presentó en los mostradores destinados a facturación para el vuelo Madrid-Viena de la citada compañía. Una vez encendidos los monitores destinados a tal efecto, me dirijo a él y le comunico lo de siempre: “Buenos días, somos un grupo de 33 personas que vamos a Sarajevo vía Viena, me podría facturar todas las bolsas directamente a Sarajevo?” El joven Rubén G. me contesta que sin ningún problema (Juanín esta a mi lado y lo escucha tan alto y claro como yo).

Procedemos a facturar todas y cada una de las maletas una vez repartidas las tarjetas de embarque a cada una de las 33 personas que componemos la expedición. Tras 25 minutos de espera para realizar dicha operación y una vez finalizada, nos dirigimos a la zona de embarque. Una vez pasados los controles pertinentes y en la puerta del avión saco mi resguardo para ver el número de asiento que debo ocupar y es ahí cuando empiezo a sentir que algo no va bien, el indicativo y el nombre del Aeropuerto que pone no es SJJ ni figura Sarajevo. Se me enciende la luz de alarma y me paso casi todo el viaje dándole vueltas a un más que posible error en la facturación del “mítico” ya Rubén G. Mis compañeros de asientos Javi Quintana e Isidoro Martínez son las personas que se enteran en primer lugar de mis malos augurios con respecto a nuestro equipaje.

Una vez aterrizados en Viena y aún en el avión voy pidiendo todos y cada uno de los resguardos de los equipajes y efectivamente compruebo pálido que a excepción de las bolsas de Stian Vatne y Kristian Kjelling, el resto no están facturadas con destino Sarajevo sino que figura SSJ y Sandnessjoen ¡!!!! (ciudad a 3 horas de vuelo de Oslo en el norte de Noruega). Hay que hacer algo ya mismo, debemos de permanecer más de 3 horas en Viena hasta enlazar con el vuelo que nos traslade a Sarajevo y hay tiempo de subsanar el error de nuestro “amigo” Rubén G.

 

Las amables señoritas de Austrian Airlines se ponen a ello en el mismo momento que entre Stian Vatne y yo mismo, les explicamos el “terrible problema” que sería que nuestras maletas aparecieran en la localidad noruega de Sandnessjoen. De nuevo otra media hora entre escáneres para detectar el número de la maleta y corregir en el ordenador la ciudad de destino, hasta que por fín lo logramos solucionar. Ya hay otra anécdota más para mi “mochila”.

Cogemos el vuelo a Sarajevo a las 13.30 hrs. y tras una hora y cuarto aterrizamos en Sarajevo. Llegarían las maletas con nosotros??? En pocos minutos salimos de dudas, a quién podría faltarle la maleta??? No, a mi no. Hay un jugador que tiene la “mala suerte” de tocarle bastante a menudo esto, pero el bueno de Manolo Colón ya tras 7 veces que van con esta, se lo toma de la mejor manera posible y nada, se va al mostrador para reclamar la maleta junto con Marko Curuvija, Mirza Muzurovic (Director del RK Bosna Sarajevo) y yo. Al día siguiente seguramente la tengamos en el Hotel, menos mal que el partido es el domingo.

Sarajevo, a pesar de haber terminado la guerra hace ya algún tiempo, sigue mostrando las huellas de lo que allí se vivió en multitud de casas cercanas al Aeropuerto. Agujeros en sus muros de todo tipo de calibre, algunos de los cuales no deja de sorprender por su diámetro a los fotógrafos que toman buena muestra de ello.

 

 

Las medidas de seguridad a la salida del Aeropuerto de Butmir parecen sacadas de cualquier película de 007 con los bien conocidos Khalashnikov a hombros de los militares bosnios. Las tropas multinacionales también se dejan ver por allí con sus uniformes mimetizados y los diferentes distintivos del país (Alemania, Estados Unidos, Italia, Grecia...) en el brazo.

El camino hacia el Hotel deja estampas impactantes como la carretera que pasa por encima de un cementerio donde miles de tumbas permanecen allí para recordar que muchas personas perdieron la vida no hace demasiado tiempo.

 

Llegamos al lugar de alojamiento, el Hotel Hollywood en Ilidza, un barrio cercano al Aeropuerto de Butmir. El sitio es acogedor y esta bastante mejor de lo que nos imaginábamos. Sin apenas tiempo para deshacer el equipaje bajamos a comer para luego poder descansar al menos un par de horas antes de ir al entrenamiento.

A las 19.30 teníamos pista en el Center Skenderija Mirza Delibasic, aunque no nos íbamos a ejercitar en la pista que iba a albergar el partido de Recopa, ya que el sábado había un partido de baloncesto de la Liga de los Balcanes y estaba con las canastas colocadas para los entrenamientos de ambos equipos.

 

La pista anexa serviría para echar un futbito a modo de calentamiento y que serviría para desentumecer un poco los músculos antes de “entrar” en materia balonmanística. Tras una sesión de aproximadamente 1 hora y 45 minutos, finaliza el entrenamiento. Un grupo de jugadores de un equipo de Sarajevo se apelotonan en torno a Petar para lograr una foto con él. Petar me comenta que en Croacia es una locura, por la calle la gente te asedia para conseguir un autógrafo, una foto, lo que sea!! El precio de ser Campeón Olímpico y Campeón Mundial. El bueno de Pero atiende a todas y cada una de las peticiones de los jóvenes aficionados. Finalizados los compromisos, de nuevo hacia el Hotel.

 

Una vez allí y al bajar al comedor, comprobamos que se esta celebrando algo (una celebración familiar o similar) ya que un gran gentío se muestra alborotado y aplaude al compás la música que interpreta una pequeña orquesta. Momentos más tarde y entre el primer y segundo plato, numerosas personas se levantan y nos deleitan con unos bailes típicos de la zona durante un buen rato. Acabada la cena, algunos integrantes de la expedición se decantan por salir a conocer un poco mejor Sarajevo y su noche. El que suscribe opta por irse a dormir, ya que el día para mi fue un poquito más duro de lo que pensaba y mi cuerpo me pedía descansar.

 

Día 6 de Noviembre, sábado:

Amanece en Sarajevo con el cielo encapotado, pero tras las 9 horas que he conseguido dormir me encuentro como nuevo, ni siquiera hay secuelas en mis piernas del futbito del día anterior, donde yo creo que corrí en sentido contrario al balón (a pesar de que muchos me tildaran de paquete, pero el caso es que yo jugaba al desmarque, pero no entienden mi juego jejejejejeje)

De nuevo había sesión de entrenamiento, aunque esta vez de 12 a 14 horas. Otra vez a la pista anexa. Esta vez, Javi Quintana y yo nos decidimos a ir a dar una vuelta por la Galería Comercial que se encuentra en la planta baja al lado del Center Skenderija. Multitud de tiendas de ropa, deportes, electrónica, bazares,..................son tantas que no sabes donde entrar.

Al final nos adentramos en una donde había varios artículos de marcas italianas muy conocidas y tras realizar las pertinentes compras, regresamos junto al equipo que ya había finalizado la sesión matutina. Otra vez al Hotel a comer.

Por la tarde, realizamos una visita a la parte del Barrio Antiguo de Sarajevo, donde había muchísimas tiendas de antigüedades y de orfebrería. Llamaba la atención las Mezquitas donde estaban orando los fieles. Los vendedores de Sarajevo han sacado provecho de los cientos de miles de casquillos de diferentes calibres que se usaron en el conflicto bélico y ahora las puedes ver convertidas en bolígrafos, jarrones (las vainas de los morteros) todos ellos labrados con diferentes motivos.

Manolo Cadenas, Isidoro, Marko, Denis y Carlos Martínez decidieron ir a ver la partido de baloncesto al Mirza Delibasic. Juan Arias, Jesús López, Cipriano Elías Martínez, Natalia Rodríguez, Ibán García y yo teníamos una cena junto con los miembros del RK Bosna Sarajevo en una restaurante típico de la ciudad que se encontraba en mitad de una colina desde la cual se divisaba Sarajevo iluminado. Y el resto de la plantilla se fue de vuelta al Hotel.

La cena resulto muy amena, ya que junto al Director del Club (Mirza Muzurovic) y al Director Deportivo del Club (Ejub Kukavica), se unió un ex jugador de balonmano que militó en el Teka ( Cvijic) hace ya algunos años y que al hablar perfectamente el castellano, facilitó la comunicación entre todos.


Los diferentes platos que degustamos estaban todos deliciosos y los “caldos” que regaron la cena no desmerecían tampoco. Para finalizar algunos optamos por probar café turco y un licor digestivo para pasar mejor la noche.

Nos trasladamos al Hotel y tras cambiar el traje por una ropa que resultara más cómoda, César, Rubén, Luis Eduardo y un servidor salimos a dar una vuelta por los locales de moda del centro de Sarajevo (que se reducen a 2, el Bohemi y el Bicakcic) donde pudimos comprobar la que la fama de bellas mujeres de la zona de los Balcanes es bien merecida, ya que alrededor nuestro había un auténtico muestrario de Diosas rubias, morenas, pelirrojas, con ojos azules, verdes, negros.............increíble. entre toda aquella marea femenina, en el Bicakcic coincidimos con varios Guardias Civiles que se encuentran en Sarajevo en misión y nos tomamos algo con ellos.

La noche no se prolongó demasiado y muy a nuestro pesar (sobre todo de César, que había hecho una nueva amiga en el Bicakcic de nombre Renata) nos fuimos para el Hotel.

Día 7 de noviembre, domingo:

Para mí amaneció un poco pronto, ya que a las 9.30 me vino a buscar Mirza Muzurovic para irnos al Hotel donde estaban alojados los 2 árbitros lituanos y el Delegado de la EHF , el esloveno Jug. Una vez allí, los trámites de rigor de toda eliminatoria europea, comprobación de pasaportes de los jugadores de ambos equipos, color de la indumentaria de los equipos y porteros, ceremonia a seguir en la presentación, etc, etc, etc.

Tras esto, de nuevo para nuestro querido Hotel Hollywood, donde el equipo tuvo sesión de vídeo por espacio de 1 hora. Carlos Martínez y yo nos dedicamos a ver por internet los diferentes resultados acaecidos el día anterior de los diferentes deportes, aunque debimos de coger el ordenador bueno porque el pobre de Petar fue incapaz de conectarse con una web croata para seguir también los resultados de su país.

Tras la sesión de video, la comida. Esta vez la típica comida de día de partido, ensalada, bistec a la plancha con guarnición de tortellini con tomate y fruta o yogur. Luego a descansar hasta la hora de irse para el Pabellón.

 

Los milagros de la siesta hicieron su efecto sobre mi persona, y a las 17 horas estaba como nuevo. A las 17.30 el autobús vino a buscar al grueso de la expedición para llevarnos al Center Skenderija Mirza Delibasic. Al llegar llama sobre manera la atención la cantidad de fuerzas de orden público y seguridad que rodea al pabellón. En todas las puertas de acceso hombres uniformados y armados inspeccionan a todas y cada una de las personas que entran al recinto. También deben de pasar por detector de metales y a algunos se les cachea por si acaso.

Las gradas van tomando colorido merced a los globos que portan los aficionados bosnios, pero aún así no tiene nada que ver con el ambiente que se respiró la noche anterior en el partido de baloncesto que vieron Cadenas e Isidoro. Como no se iba a llenar, la organización del Bosna opta por cubrir la mitad del pabellón con unas cortinas para que resulte un poco más acogedor.

De repente, una inmensa bandera de España aparece en uno de los laterales de la grada que se encuentra detrás de los banquillos. Ahí estaban los Guardias Civiles que conocimos la noche anterior, capitaneados por Alberto Curiel, que dan la nota de color “español” en el Mirza Delibasic. Serán unos 30, pero se dejan notar durante todo el partido. Es como si hubiera una representación de todas las Peñas del Club en Sarajevo (PUA, Carisma, HECAS 11 y Juanín)

 

Lo único lamentable en el partido fue la lesión sufrida de manera fortuita por Ole Erevik, que nos dejó a todos bastante preocupados sobre todo por la manera de gritar del noruego tras el percance.

Una vez finalizado el partido, un “piscolabis” junto con los integrantes del RK Bosna Sarajevo en una zona anexa a la pista de juego y para el Hotel Hollywood, donde nos esperaba una suculenta cena a base de comida típica de Bosnia (de nombre cevapi i pljeskavica , que es una especia de salchicha de carne picada)

Las viandas fueron bien regadas por cerveza Pivo (si, la misma que patrocina al Celje) y luego cada uno para su habitación a hacer lo que considerara conveniente. Algunos a jugar a la pocha (que se va a convertir en el juego de la temporada entre los integrantes del equipo) otros a intentar solucionar el problema del ordenador portátil del Fisio ( esa noche no lo consiguieron) y el resto simplemente a descansar viendo alguna película o la Tv.

 

Día 8 de noviembre, lunes:

La climatología nos guardaba una sorpresa para nuestro ultimo día en Bosnia. Amaneció con una nevada de unos 10 cm. Tras desayunar bastante fuerte, a las 10.30 el autobús vino a recogernos al Hotel para llevarnos al Aeropuerto de Butmir. La duda era saber si tardaríamos poco o por el contrario se nos haría eterno recorrer aquellos 6 kilómetros debido a la nieve y al tráfico por ser lunes.

En apenas 30 minutos estábamos en el Aeropuerto, de nuevo las extremas medidas de seguridad te obligaban a pasar todas las bolsas por el escáner de entrada antes de proceder a facturar nuestro equipaje.

 

Una vez facturadas todas las bolsas y comprobado que iban todas a Madrid, vía Munich, accedemos a la zona de embarque donde debemos esperar a las 12.40 hrs, que es la hora de salida de nuestro vuelo a Munich.

El vuelo a la ciudad alemana transcurre sin problemas llegamos tras 1 hora y 30 minutos. Al llegar a la Terminal y debido a que teníamos que trasladarnos hasta otra puerta para el embarque del vuelo con destino Madrid, Stian Vatne se convierte en el chófer de Ole Erevik, quien va sentado en una silla de ruedas que evita en lo posible que deba andar hasta la puerta de embarque G 37. El vuelo hacia Madrid tiene un pequeño retraso, lo que aprovechan los rezagados en las compras para adquirir algún recuerdo de última hora.

A las 15.30 salimos con rumbo Madrid Barajas, donde aterrizamos a las 17.30 horas y con todas las maletas y bolsas con nosotros, aunque alguna con algún que otro desperfecto sufrido en el trayecto.

 

Desde allí, casi 4 horas de autobús hasta que a las 21.45 horas llegamos a la rotonda del Auditorio Ciudad de León, punto de origen desde el que habíamos salido hacía casi 5 días antes.

No hay tiempo de relajarse, el miércoles de nuevo teníamos un partido y a pesar del largo viaje no podíamos disfrutar de un más que merecido descanso. Cosas de balonmano, ya habrá tiempo de descansar la semana que viene.

Lo mejor de este viaje??? Conocer un nuevo país que nadie sabíamos como estaba tras el conflicto bélico y que creo que a todos nos resultó agradable y conocer de primera mano sus “bellezas” monumentales y humanas, jejejejeje.

Lo peor?? Por supuesto la lesión de Ole y como no, la “pésima” labor del ya conocido empleado de Spanair (Rubén G.) que nos pudo haber liado una muuuuuuuuuuuy gorda si las maletas aparecen en Noruega.

Esperemos que el próximo destino de Recopa nos depare alguna cosilla más para poder seguir contándolo en “El Cuentakilómetros”

Hasta pronto!!!!!


POL



 

 


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