De nuevo estoy aquí para contaros los “sucedidos” en el viaje correspondiente a la 2ª Jornada de la Champions League que nos obligó a trasladarnos a las lejanas y frías tierras de Rusia.
Menuda semanita nos esperaba, primero un desplazamiento “eterno” en cuanto a kilómetros y horas hasta Almería donde disputaríamos la 7ª Jornada de la Liga Asobal. El viaje a pesar de largo, resultó en cuanto al resultado satisfactorio. Tras pernoctar por segunda noche en Almería, el jueves a las 12.00 hrs. poníamos rumbo al Aeropuerto de Barajas. Llegamos en torno a las 20.00 hrs y tras comprobar que las Líneas Aéreas Rusas (Aeroflot) no es que tengan un amplio horario de atención al público, nos fuimos a la Cafetería del Aeropuerto a cenar algo, por si acaso, aunque nuestro amigo Denis nos había comentado que en el vuelo daban cena y que ésta era caliente (cosa que nos agradó saber).
A eso de las 21.00 hrs. llegó el resto de la expedición que había salido de León a las 16.30 hrs. con José Ludena como Jefe de Grupo y en la que venían representantes políticos y de la Directiva. A las 21.30 horas Aeroflot abrió sus 3 mostradores y en grupos de tres personas fuimos facturando todo el equipaje. A las 22.50 teníamos previsto el vuelo, aunque éste tuvo una demora de unos 15 minutos. Llegamos al avión, y nada más verlo, José Ludena (gran aficionado a la aviación y conocedor de casi todos los tipos de aviones que existen) nos comenta a un pequeño grupo (Javi el Fisio, Isidoro y a mi) que se trata de un avión modelo Tupolev 145. Los asientos eran abatibles hacia adelante, cosa que nunca había visto en la vida. Todos buscamos a Denis con la mirada y éste comentó con su peculiar acento: “No bonito, pero seguro”. Una vez ubicados cada uno en sus respectivos asientos, con los problemas previstos para aquellos como Stian, Kristian, Marko, Prendes........que con su altura lo pasaban un poco mal al estar encajonados en sus asientos, de repente una mampara de las luces de lectura de los asientos próximos a donde estaba sentado Héctor se desprende, con la consiguiente mofa del resto del equipo y esas cosas.
Nos esperaban unas
5 horas de vuelo en ese aparato, con una cena que por lo menos estaba caliente
pero que no sabíamos en que iba a consistir y con la única alternativa
de pasear por el pasillo hasta los asientos del resto de integrantes del grupo
para comentar cualquier cosa. El despegue fue de lo más normal y una
vez adquirida la altura necesaria, se apagó la lucecita de los cinturones
y sirvieron unas bebidas y unos cacahuetes salados antes de la cena, que efectivamente
estaba caliente y que podías elegir entre la carne o el pescado. Isidoro,
Ludena y yo que íbamos juntos elegimos la carne con arroz de guarnición.
Tras la cena comenzaron los intentos de la gente por intentar dormir. La verdad
es que ayudaban los antifaces que amablemente repartía la tripulación
y que la mayoría de la gente utilizábamos en un principio como
cinta del pelo. El vuelo se hizo un poco pesado y a eso de las 05.50 hrs. (hora
de Moscú) aterrizamos en el Aeropuerto de Sheremetievo 2.
Tras rellenar el impreso en el que te preguntan el motivo del viaje y todas
esas cosas, vamos al Control de Pasaportes. Todos pasamos sin problema a excepción
del Diputado Cipriano Elías Martínez, que es retenido al no encontrarle
su VISADO en el ordenador. 15 minutos más de espera y por fín
le dejan entrar con el resto de la expedición a buscar los equipajes,
que al contrario que hace 2 años, estaban todas las maletas. A todo esto,
Denis ya había abandonado la zona de controles y nos esperaba junto con
el representante del Chehovski Medvedi, Georgi (personaje que ya conocía
del anterior viaje a Moscú dos años antes) para llevarnos hasta
el autobús que nos trasladaría a Chejov. Una vez en el Aeropuerto
la expedición se separaba, el equipo más los periodistas nos íbamos
a Chejov y la Directiva y Políticos se iban al Hotel Rossia de Moscú.
El desplazamiento
a Chejov se prolongó durante 1 hora y cuarto más, con lo que llegamos
a las 08.15 hrs. a nuestro destino y oh! Sorpresa!!! Empiezan las novedades.
En los fax enviados al Club Ruso, solicitábamos habitaciones dobles e
individuales, pero una vez alli, sólo hay habitaciones triples y cuádruples.
No era un Hotel, sino más bien un tipo albergue, un edificio de 2 plantas
en el que sólo había habitaciones. Tras ubicar al equipo y cuerpo
técnico, varios miembros de la Prensa, manifiestan su malestar por el
alojamiento. El sitio en cuestión se encontraba a 6 kilómetros
de Chejov y había sido un antiguo cuartel de la KGB. Para que os hagáis
una idea, era como una especie de CHF o San Cayetano a lo bestia. Sólo
edificios donde se alojaban deportistas e instalaciones para entrenamiento.
Ni un bar, cafetería o lugar donde poder comprar algo. El comedor era
el edificio más grande y estaba dividido en varios comedores de tamaños
variados. La comida ya era otra historia. El desayuno del primer día
constaba de un envase tetra brik de leche (con una dudosa fecha, que no sabemos
si era de envasado o caducidad), un envase tetra brik de zumo de naranja, un
termo con café o similar, una bolsa de cereales de corn flakes, 3 o 4
piezas de fruta (según fuese la mesa de 3 o 4 personas), 3 o 4 yogures
(mismo caso), 3 o 4 trozos de pan, algo similar a la mantequilla, vamos lo más
parecido a un Buffet que digamos. Hasta la hora de la comida, tiempo libre.
A las 13.30 hrs. nos fuimos a comer, esperando que cambiara un poco con respecto al desayuno, pero nada más lejos de la realidad. La comida seguía estando contada y si se te acababa algo ahhhhh!!! Se siente!!! No había más. Es decir, ajo, agua y resina, muuuuuuucha resina. Increíble pero cierto, si esto ocurre en el año 2003 no quiero imaginarme como tenía que ser hace 25 o 30 años. El bueno de Denis, intentaba conseguir alguna cosa más, pero a veces nuestros intentos eran en vano y se limitaba a decirnos: “Esto es Rusia sabes?? Hay lo que hay” y ya está. Llevábamos 6 horas allí y aún nos quedaban 2 días en semejante situación. La cena no fue nada del otro mundo tampoco, una sopa con perejil (que por lo menos estaba caliente), una especie de salmón (aunque su color delataba que no se trataba de salmón) y fruta fue lo último que nos llevamos a la boca ese día. Inmediatamente después de llegar a las habitaciones, comenzó la búsqueda de provisiones por las habitaciones, ya que con esa cena era un poco complicado conciliar el sueño.
Las habitaciones
eran otra historia, yo estaba con Javi ( el fisioterapeuta) y con César
(el utillero) y nuestro cuarto estaba dividido en dos habitaciones y un baño.
Lo del baño.........duro....muy duro. La bañera, sólo verla,
infundía un miedo a meterte dentro, llenarla de agua y que se desplomara
al piso de abajo, ya que estaba sobre 4 patas solamente, ni sujeta a los lados
ni nada. No había ni un enchufe donde conectar la maquina de afeitar,
las tuberías al aire eran incapaces de enmudecer el ruido del agua al
tirar de la cisterna. Nosotros por lo menos teníamos Tv. en la habitación
(aunque con 7 canales y todos en ruso)pero había quien no tenía
ni siquiera Tv. No había persianas en las ventanas, por lo que no hacía
falta despertador, ya sólo con la claridad que entraba a primera hora
era suficiente. Menos mal que teníamos los antifaces del avión!!!!
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El sábado
desayunamos algo más pronto y seguidamente el equipo tuvo sesión
de vídeo en uno de los Halls del edificio (por lo menos el vídeo
y la Tv. funcionaban correctamente). A las 12.30 comimos y hasta las 14.30 nos
fuimos hacia el Pabellón de Chejov. Una espectacular instalación
que no solo alberga la pista de balonmano, sino también una piscina olímpica
cubierta donde entrena un equipo de waterpolo. Una vez terminado el encuentro,
de regreso otra vez al Centro de concentración donde cenamos a las 20.30
hrs. Durante la cena, varios jugadores sondearon la posibilidad de ver la película
de Braveheart con la PlayStation en el Hall de la Tv., y por lo menos matar
así las interminables horas de aburrimiento, ya que la noche y el lugar
no ofrecían ninguna otra posibilidad de distracción. Por lo menos
fueron más de dos horas en las que entre la película y los comentarios
de Héctor (que prácticamente se sabe los diálogos de memoria)
se hizo más amena la noche.
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El domingo modificamos
el horario que teníamos asignado por el Chehovski Medvedi y tras desayunar
a las 10 de la mañana, a las 10.45 hrs salimos dirección Moscú,
para pasar la mañana allí con el resto de la expedición.
Una vez allí nos reunimos con el resto y tras pasear por la Plaza Roja
y Basílica de San Basilio, nos dirigimos a los Almacenes GUM para comer.
La directiva, Políticos y acompañantes habían comido en
un pequeño self-service en la segunda planta y hacia allí nos
dirigimos. Tras pasar toda la plantilla, cuerpo técnico y periodistas
con su correspondiente bandeja de comida, al ir a pagar con la tarjeta de crédito
en un inglés básico me dicen que no es posible, que tiene que
ser en efectivo y en rublos!!! No daba crédito, en el mismo sitio a escasos
15 metros Ludena ha pagado la comida con la tarjeta sin ningún problema!!!
Total, a buscar una solución que no es otra que un cajero donde sacar
los 7.455 rublos a los que ascendía la cuenta. Tras recorrer los jodíos
Almacenes de arriba a abajo en compañía de Javi Quintana, encontramos
un cajero en el que poder sacar los dichosos Rublos. Introduzco la tarjeta,
tecleo el PIN y marco cantidad que necesito (que además estaba limitada
a 7.300 rublos por día) y zas!!! No es posible realizar la operación!!!
No dispone de liquidez en la cuenta!!! Yo pálido, Javi Quintana se partía
y a mi ni puñetera gracia que me hacía la situación. Total
que a tirar de mi tarjeta de crédito y por fín pude conseguir
el dinero. Llegamos al garito en cuestión donde salieron a recibirnos
todos los encargados que tenían (para mi que no se fiaban de que volviésemos
a pagar) les di el dinero, les pedí la bonita factura en ruso (que no
se entendía ni pa tras) y nos pusimos a comer, mientras los demás
ya estaban con los cafés. A las 15.30 hrs. abandonamos la capital rusa
en dirección al Aeropuerto de Sheremetievo 2. El tráfico en Moscú
es bastante fluido, pero aún así tardamos algo más de 1
hora y cuarto en llegar a la Terminal. Allí ya habían pasado el
control de Aduana Ludena con la otra parte de la expedición. Todo correcto
y tal peeeeeeero.........de repente López (fotógrafo de La Crónica)
se da cuenta que su pasaporte estaba en el Hotel!!! Llevaba allí desde
el viernes!! Y él ni se había preocupado de ello. Las 16.50 y
el vuelo salía a las 19.05 horas. Taxi y zumbando de vuelta al Hotel
Rossia a por el passport. A todo esto nosotros ya estábamos delante del
mostrador guardando cola para que nos diesen las tarjetas de embarque. Van pasando
uno tras otro, hasta que le toca el turno a Marko Curuvija. Por su nacionalidad
yugoslava, queda retenido hasta comprobar todos los papeles que tenemos de Certificado
de Retorno y demás. Llega el jefe superior y tras comprobar los papeles,
da consentimiento para que embarque Curuvija. Siguiente!!! Ludena, Isidoro y
yo. Entregamos los billetes y otiá!! A Isidoro se le ha desprendido una
parte del billete y no es válido, la chica dice que hay que pagar otro
billete!! Ahora el que estaba pálido era Isidoro y Ludena y yo nos partíamos
de risa. De nuevo el jefe superior de la ínclita muchacha aparece por
allí a ver que pasaba con la expedición española. Solución:
pegar el billete con cinta adhesiva y para adentro. En esto que aparece Manolo
Cadenas por allí con el billete, que venía del control de pasaportes
y que no tenía la tarjeta de embarque, que le habían facturado
el equipaje con el del Presidente y no se había acordado de la tarjeta
de embarque. La chica del mostrador ya no sabía que cara poner, pero
esta vez no llamó a su superior, lo solucionó ella solita y fin
de la historia.
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Una vez pasado el último control de pasaportes, visados y demás historias por fín en la zona de tiendas, donde poder comprar algún recuerdo y encargo de última hora. Eso sí, el caviar ni de coña!!, a 90 dólares la lata de 113 gramos!!, que hacía 2 años la habíamos comprado por 20 dólares!!. Así que a la típico, las muñequitas, los gorros, el vodka y poco más. A las 19.05 horas exactamente el Tupolev emprendía el vuelo de regreso hacia Madrid, donde llegamos a las 22.15 horas, con un pequeño retraso sobre el horario previsto, pero por fín en “casa”. De allí 4 horas más en autobús y llegada a León.
En comparación con hace dos años, este viaje ha sido otra historia que en nada se parece a lo que algunos esperaban o esperábamos, pero bueno, una anécdota más para el saco. Si que llama la atención que el equipo ruso este alojado permanentemente en ese Centro de Entrenamiento, que más se parece a un cuartel que a lo que entendemos aquí por CAR (Centro de Alto Rendimiento) que era más o menos lo que nos querían hacer ver. Si están así en pleno siglo XXI, a saber como debía ser aquello en la época de la Guerra Fría y esas cosas que nos suenan tan lejanas. Aunque ahora puede tener explicación porque los rusos eran tan buenos y ganaban tantas medallas, sólo hacían que comer, entrenar y dormir, y si no querías entrenar no comías asi que la solución era bien fácil no creeis??? Pero como de todo hay que sacar una parte positiva, yo de este viaje saco la siguiente conclusión: CUANTO MÁS PAÍSES CONOZCO............MAS ME GUSTA ESPAÑA!!!
Saludos y hasta el próximo Cuentakilómetros!!!
POL