Caja España Ademar León:
Kasper Hvdit, Marko Curuvija, Oscar Perales (2),
Juanin García (7), Raúl
Entrerrios (4), Jorge Martínez,
Denis Krivochlykov, Carlos Prendes, Roberto García
(3), Stian Vatne (2),
Manolo Colón (2), Héctor
Castresana (1), Julio Muñoz,
Uros Zorman.
Mal comenzó
el partido, y mal acabó la eliminatoria para Ademar. Los
trece goles con que se iba de renta a Celje, quedaron consumidos
en solo 40 minutos.
Y es que esa es la lectura más cierta, que a los
40 minutos de partido ya no tenía el Ademar ningún
gol de ventaja de los trece que había conseguido en León.
Al comienzo, las cosas comenzaron con nervios en ambos equipos.
Quizá los locales no sabían como plantear un partido
que debían, por obligación, ganar de 13 tantos para
pasar la ronda. Y en el caso contrario, estaba el Ademar. Tampoco
estaba clara la opción de salir a cancha como se hace siempre,
corriendo el contraataque y con alegría, o por el contrario
enfríar el partido y dejar que pasaran los minutos. Esa indecisión
de ambos equipos, propició que los goles tardaran en llegar:
al minuto 10 se llegó con 3-2 en el marcador, y con Peric
como destacado de su equipo. Pero en ese minuto, es donde
Ademar comenzó a cometer fallos que
no son normales en el equipo. Las imprecisiones en los pases, o las acciones
de pasos y faltas en ataque, se sucedían una tras otra, y el Celje
comenzaba a adquirir ventajas peligrosas en el marcador, y en 5 minutos,
con un parcial de 5-0, se fué al 8-3. La defensa eslovena cada
ataque de Ademar se volvía un poco más agresiva, sin que
por ello los árbitros del partido hicieran nada, permitiendo una
dureza quizá excesiva. Pero por el contrario, la dureza en la defensa
de Ademar no existió, y no encontraban un patrón que seguir
para encauzar la eliminatoria. Rutenka, en estado de gracia en la primera
mitad, (donde hizo 6 goles), fué el cabecilla de la ventaja eslovena,
que ascendió a 10 goles en el descanso (17-7). Y como es lógico,
la moral leonesa cada vez disminuía más, al contrario que
la del Celje, que aumentaba a medida que pasaban los minutos.
Ya en la segunda mitad, todo siguió
mas o menos igual. Imprecisiones de Ademar en ataque, que siempre aprovechaban
los eslovenos para salir al contraataque y aumentar la diferencia. En
el minuto 6, Manolo Colón es descalificado por tres exclusiones,
tras ver la última de ellas por un criterio arbitral un tanto extraño,
estimando que Manolo había protestado una de sus decisiones. Y
el Celje, también perdió a su hombre más defensivo,
Marko Ostir, una auténtica muralla defensiva. Sin ser muy alto
ni muy fuerte, Ostir ejercía su labor en el poste del 5:1 defensivo
a la perfección, aunque con demasiada dureza, cuestión esta
que debía haber sido zanjada por la pareja arbitral.
Después de estos minutos de tensión,
la eliminatoria se igualó en el ecuador de la segunda mitad aproximadamente,
y el público de Celje que llenaba las gradas del nuevo pabellón
Golovac enloqueció. El equipo esloveno se creyó por fin
que podría lograr la machada de remontar esos 13 goles. Desde aquí
al final, Kasper realizó una buena actuación, salvando al
equipo de una derrota más abultada, y Juanin se echó las
labores ofensivas a la espalda, tirando del carro en los peores momentos
y más críticos. Con todo esto, se llegó a los últimos
minutos con 34-20 en el marcador y ataque del Celje. Después de
dos decisiones nefastas de los árbitros, se pitó (por fin)
una falta en ataque a Rutenka, lo que aprovechó Ademar para convertir,
de penalti, el 34-21, a falta de 20 segundos para el final. En el ataque
del Celje, Curuvija consiguió robar el balón, y dar el pase
definitivo a Juanin, que tirando desde el extremo izquierdo y en posición
acrobática, a punto estuvo de batir a Peric (en el momento del
lanzamiento, Peric tapa el ángulo largo de la portería con
sus brazos y piernas, para en última instancia mover su brazo derecho
hacia el palo corto, exactamente donde Juanin realizó su lanzamiento).
Con esta gran parada, daba el pase a los Cuartos de Final al Celje.
Y repasando el partido, nos damos cuenta
de un detalle, las pérdidas de balón. El equipo local tuvo
4 pérdidas en todo el partido. Ademar por su parte tuvo 18. Ahí
es donde estuvo la clave del partido. Y la segunda clave, fué la
dureza defensiva eslovena. Al carecer de lanzadores exteriores el Ademar,
tuvo que intentar las penetraciones en muchísimas más ocasiones
de lo normal, lo que propició numerosos golpes francos, y como
decimos, muchos de ellos merecedores de algo más. Al final del
partido, el Celje cometió más de 50 golpes contra el ataque
leonés, muestra de los numerosos contactos a los que se vieron
obligados los jugadores de Ademar.