MONTPELLIER HB - CAJA ESPAÑA ADEMAR
LEÓN Champions League, Jornada 06 - Montpellier
- 30/11/2003
MONTPELLIER
HB - C. BM. ADEMAR LEÓN
25
- 23
Un partido muy igualado,
con alternativas mínimas en el marcador, se decidió
en los últimos minutos para los franceses, gracias en parte
a la actuación de los colegiados.
Desde el comienzo, el Ademar daba la cara al partido, al
que llegaba con la baja de Petar Metlicic, muy importante sobre
todo en los partidos de la Champions, dada su capacidad goleadora
en ataque. De principio, el Ademar saltaba a cancha con Julio Muñoz
en ese lateral, que sin hacer mal las cosas, si que se perdía
en cuanto a perpendicularidad a la portería. Julio intentaba
atacar hacia el centro de la defensa, y a los jugadores del Montpellier
les era mucho más fácil defenderla, por su condición
de diestro. Si intenta ir hacia el centro, el brazo le queda totalmente
al lado contrario, por lo que no puede fácilmente penetrar
ni seguir la continuidad hacia la izquierda.
Por otro lado, la defensa leonesa se basaba en su 6:0, con Stian
y Prendes en el centro. A Vatne, le cargaron rápidamente
con 2 exclusiones (en el minuto 5 de la segunda parte), y tuvo que
ser sustituido en esa defensa. El equipo francés, utilizaba
solamente a
Karabatic en ataque para anotar sus goles,
pero en el momento en que se le dió la oportunidad a Bojinovic
en el lateral izquierdo, hizo un gran partido. En la primera mitad 5 fueron
los goles que anotó desde la primera línea, y en la segunda,
otros tantos. Fué sin duda el arma ofensiva, junto al ya nombrado
Karabatic, que anotó 6. A medida que el partido avanzaba, la defensa
del Montpellier se iba haciendo más dura, e iba progresando en
agresividad, dato que los árbitros no supieron cortar a tiempo,
y se les fué de las manos el partido. Antes de entrar en detalles,
decir que al descanso se llegó con todas las espadas en alto, empate
a 12. Buen resultado de momento, si tenemos en cuenta la falta de Petar
y la durísima defensa.
Ya en la segunda mitad, las cosas fueron
como se veía venir. Si algún aficionado pamplonica pudo
ver el partido, seguro que en su mente algo se despertó. Y es que,
durante unos minutos, el partido fué un festival de decisiones
arbitrales. En el minuto 12, Kristian tiene el balón en el lateral,
lo pasa al centro para iniciar la jugada, y el defensor se le echa encima
para defenderle, siguiendo con su agresividad incluso después de
soltar el balón; el árbitro, excluye a ambos a la vez. Este
se puede considerar el momento o el modelo de lo que fué el partido,
y situaciones parecidas fueron ocurriendo pasados los minutos. Centrándonos
en el juego, el Montpellier tomó una pequeña ventaja de
2-3 goles, que no abandonó hasta el final del partido, y que supo
administrar muy bien. En un momento final, Kristian tuvo un balón
en los 7 metros, y otro lanzamiento al siguiente ataque, que no convirtió
en gol, y se escapó definitivamente el equipo francés, con
un gol desde el extremo de Bojinovic, que puso tres goles de ventaja
La actitud del equipo fué correcta,
poniendo toda la carne en el asador, e intentando hasta el final conseguir
el triunfo. Lástima que no se pudiera conseguir ese triunfo, y
haya que conformarse con el segundo puesto del grupo, que si bien da la
clasificación igual que el primero, hará que se dispute
el primer partido de octavos en León y la vuelta fuera de casa.
.
Todos los que allí estuvieron presentes
podrán comentar mejor lo ocurrido, pero por la televisión
(muchos también lo habrán visto por ella) se mostraba claramente
las protestas de Canayer (entrenador del Montpellier) hacia el banquillo
español. Los entrenadores ya tienen bastante labor con la de crear
la táctica de un equipo, entrenar su físico y técnica,
hacer los cambios oportunos, dar consignas a los suyos, e incluso lidiar
con los árbitros; pero en la labor de técnico, por lo menos
en España, no entra la de protestar cuando el entrenador contrario
lo hace. Y sobre todo, señalando hacia el. El respeto de todos
los técnicos entre ellos suele ser grande, y eso se nota en la
Liga Asobal. Todos queremos creer que en la Champions es exactamente igual.