Caja España Ademar León: Jorge
Martínez (13/29), Stian Vatne (3),
Marko Curuvija (4), Oscar Perales (5)
Juanin García (4), Manuel Colón
(2), Héctor Castresana (1),
Kristian Kjelling (6), Ole Erevik (6/9),
Denis Krivochlykov (2), Petar Metlicic
(5), Carlos Prendes (2),
Viran Morros, Roberto García (2).
Teka Cantabria: Manuel
Eduardo López (5/28), Joaquín
Marcos (3), Abel Lamadrid (1),
Umberto Brajkovic (4), Arkaitz Vargas
(2), Juan Fco. Osorio (2),
Santiago Urdiales (3), Rodrigo Reñones
(1), Jordi Nuñez (0/13),
Zikica Milosavjlevic (2), Giorgos Jalkidis
(1), Oscar Río.
Exclusiones: Stian Vatne y
Kristian Kjelling en el equipo leonés, y Joaquín
Marcos, Arkaitz Vargas (2) y Giorgos Jalkidis en el Teka. Parciales: 3-0, 5-3, 9-4, 12-6,
12-8, 15-10 (d) 19-12, 22-12, 23-15, 27-16, 30-19,
36-19.
Muy serio el partido del Ademar, que no dió
concesiones a su rival en ningún momento, y vió
como la superioridad leonesa se impuso a medida que pasaban los
minutos. El tercer puesto ya es un hecho en la clasificación.
Todo funcionó en el equipo después de la enorme
alegría del partido frente al Valladolid el pasado fin
de semana. Jorge Martínez comenzó en la porteria
como ya nos tiene acostumbrados, de manera muy sobria y deteniendo
los balones claves, esos que los porteros han de rechazar siempre.
Después, se pueden parar más o menos lanzamientos,
pero esos que son en el argot 'del portero', son los mínimos
exigibles. La defensa 6:0, con Viran y Stian de comienzo, siguió
funcionando bien, y Ademar comenzó con un rápido
parcial de 3-0, muy bien contestado por el Teka que enseguida
se puso 4-3, metiendose en el partido de lleno. Pero fué
un espejismo. En León se esperaba un equipo cántabro
mucho más luchador, más metido en el partido, y
no tan débil como el que se vió. Alberto Urdiales
tiene un equipo joven, con talento, pero que aún tiene
mucho que trabajar. En ataque, los santanderinos demostraron un
tanto de anarquía, y cada uno intentaba la guerra por su
cuenta, y la defensa (también 6:0), pese a no estar demasiado
mal, no fué la de otros años del equipo norteño.
Jordi Nuñez en la porteria no aportó nada, y no
consiguió detener ningún balón en los aproximadamente
18 minutos que estuvo en cancha. Por el contrario, en el Ademar
Petar Metlicic demostró una vez más su carácter
ganador, que este año está haciendolo cada partido,
y con unas ganas tremendas deleitó al público con
unos 15 minutos soberbios de ataque y defensa.
El resto, fué sencillo. Enseguida se marchó
el equipo local 9-4 (a los 15 minutos), y pese a una tímida reacción
visitante, que solo llegó al 12-8 en el minuto 25, Ademar volvió
a los 5 de ventaja con el 15-10 del descanso. Fué en la segunda
mitad cuando los leoneses se despegaron. Basados, como decimos, en la
defensa 6:0 y las paradas de Jorge, la velocidad tomó protagonismo
en el partido, y como no, nuestro equipo volvió a salir beneficiado
de esa faceta. Marko, Denis o Prendes se beneficiaban de esa velocidad
para realizar goles, y en el Teka tan solo los lanzamientos de Brajkovic
hacian daño. Jorge Martínez llegó a aburrir a Oscar
Rio, que no consiguió ningún gol, de 7 lanzamientos que
intentó.
Y por último, decir que en los minutos finales se vió
un gran espectáculo, con jugadas de muchísimo mérito,
pero siempre sin perder la compostura atrás, en la defensa, donde
en los últimos 5 minutos no recibió el Ademar ningún
gol, ya con Ole Erevik en la porteria.
Se notaba una gran simbiosis entre
la grada y el equipo, y esto lo agradecen ambos colectivos; la
grada en la medida que el espectáculo de Ademar va a ser
mayor cuanto mayor sea su intensidad... y esa intensidad, muchas
veces, viene dada por una presión extra desde la grada.
Por ello, es bueno ver a todo el mundo entusiasmado con este equipo,
y con su juego, algo muy importante, y algo valorada por todos
los expertos de balonmano, que no dudan en afirmar al Ademar como
el equipo más potente de este inicio de temporada.
De todos es sabido que no va a durar para siempre esa buena racha,
pero también es verdad que de todos, y decimos todos, afición
y equipo, depende el que aún con peor juego, los resultados
lleguen. Tan solo es cuestión de intensidad y confianza.