Caja España Ademar León: Jorge
Martínez (20/45), Stian Vatne, Marko
Curuvija (2), Oscar Perales, Juanin
García (10), Manuel Colón
(4), Raúl Entrerrios (3),
Héctor Castresana (1), Ole Erevik
(1/4), Kristian Kjelling (1),
Denis Krivochlykov (1), Petar Metlicic
(5), Viran Morros, Roberto García
(2).
BM. Ciudad Real: J.
J. Hombrados (14/41), Carlos Prieto, Jonas
Kallman (2), Ales Pajovic (4), Mariano Ortega, Talant
Dushebaev (5), Olafur Stefansson (2), Mirza Dzomba (5),
Arpad Sterbik (0/2), Rolando Urios (2), Hussein
Zaky, Claus Jacobssen (1), Alberto Entrerrios (7), Didier
Dinart.
Exclusiones: Vatne,
Colón, Héctor, Denis y Petar (3) en el Ademar.
Pajovic, Talant y Alberto (2) en el Ciudad Real. Parciales: 3-3, 4-6, 4-9, 7-10,
10-13, 12-15 (d) 16-17, 16-18, 20-21, 23-24,
27-26, 29-28.
Una mala primera parte no daba lugar a la esperanza,
pero el espíritu de lucha del equipo, empujado por una
grada con 6.500 espectadores entregados, hizo el resto y se consiguió
una victoria épica.
La manera en la que se consiguió la victoria, es la que
hace que sea épica.
En el terreno de juego, ninguno de los dos equipos mostró,
de principio, cartas suficientes como para llevarse el partido
cómodamente y demostrar que se opta a la Liga totalmente.
El Ciudad Real comenzó tranquilo, cómodo, haciendo
lo que tenía que hacer, y defendiendo en 6:0 (como habitualmente),
muy fuerte. El Ademar, por el contrario, no supo atacar en la
primera mitad ese 6:0, y se chocó constantemente frente
a la defensa y J.J. Hombrados. La dificultad para hacer gol, hacía
necesario el saque rápido de centro, efectuado muy rápido
por parte de los leoneses, intentando 'pillar' al Ciudad Real
descuidado. Los golpes de calidad de Juanin y Petar, acompañados
por un Colón tremendo en ataque en el pivote, eran lo que
mantenía a Ademar en el partido, visto ya que no era el
día del noruego Kjelling, que vió como Hombrados
debuto sus primeros 4 lanzamientos.
El Ciudad Real, sin hacer nada del otro mundo, limitándose
a defender más o menos bien y a atacar verticalmente sobre
la defensa demasiado parada de Ademar, se hizo con una renta de
5 goles al ecuador de esta parte (4-9). El tiempo muerto de Cadenas,
y una pequeña mejora en la defensa, propició que
en los siguientes 15 minutos tan solo se encajaran 6 goles.
Pero la sensación en el Palacio de los Deportes no era
buena, temiendo incluso en ocasiones que el Ciudad Real
pasara por encima del Ademar. Al descanso, una desventaja
de 3 goles (12-15) dejaba todavía opciones a los leoneses, pero
deberían de mejorar mucho para llevarse los dos puntos.
Al comienzo de la segunda mitad, el primer "arreón"
ademarista, hizo que la desventaja se hiciera mínima (16-17),
pero llegó un nuevo bajón en el rendimiento, por supuesto
ayudado por la pareja arbitral, quién permitió la excesiva
dureza manchega en defensa, además de interpretar demasiado "personalmente"
algunas acciones de juego, protestadas por toda la grada. Este bajón
propició de nuevo una ventaja manchega de 3 goles (16-19).
Y en ese momento, el espíritu que siempre ha caracterizado a
Ademar surgió. Héctor, con un gol de auténtico
coraje en el pivote, y la mejora en defensa de Stian y Viran en el centro,
supuso la igualdad en el marcador de nuevo. Pero en una inferioridad,
el golpe de efecto que decidiría el partido llegó de la
mano de Cadenas e Isidoro. Juanin salía de su extremo para colocarse
en el central. Ese movimiento de "fichas" resultó definitivo.
En esa inferioridad se aguantó bien, y con la igualdad numérica
en pista, Juanin no volvió a su puesto, el extremo izquierdo,
sino que se quedó en el centro, repartiendo el juego.
Marko Curuvija era quién ocupaba la banda izquierda, y Raúl
Entrerrios el lateral izquierdo. Petar, Colón y Roberto aguantaron
en sus puestos.
Antes, Juanin ya había demostrado porque tiene que ser, por diferencia
abismal, el mejor jugador del mundo de este deporte. Dos lanzamientos
de 7 metros a Sterbik, magistrales. Un lanzamiento desde el extremo
izquerdo, a Hombrados, por encima de la cabeza, que los aficionados
todavía están preguntándose como lo lanzó.
Y por supuesto, una jugada que levantó del asiento a todos. Un
auténtico sprint por la banda, en el que recortó a Talant
Dushebaev la ventaja que le llevaba, y convirtió un gol de coraje
auténtico. Todas estas acciones, antes de colocarse en el centro
y llevar la batuta del equipo.
Pero no lo hizo mal en el centro, no. Realizó ataques largos
cuando las cosas los requerían. Jugó con los pivotes cuando
no había sitio por el que lanzar. Corrió el contraataque
cuando era necesario, y lanzó cuando también lo era. Al
final, un último gol de Curuvija a menos de un minuto para el
final, dió la ventaja final al Ademar, y Ciudad Real no supo
atacar el último balón, que pese a contar con dos jugadores
más, acabó perdiendose en la grada del Palacio leonés.
Todos, absolutamente todos, jugaron un partidazo, en cuanto a espíritu
y lucha.
Si se mejora en el juego de ataque posicional, y el equipo plantea esta
actitud sobre la cancha, contamos. Contamos para todo. Para la Liga
también.